El impacto de las redes sociales en las revoluciones juveniles

Las revoluciones y protestas en el mundo árabe, originadas a principios de este año 2011, son a día de hoy, el claro precedente de múltiples jornadas reivindicativas a nivel mundial impulsadas por el boom de las redes sociales.

Existe una herramienta que ha sido esencial en los alzamientos populares de los últimos meses. La red.

El suicidio de Tariq Tayyib Mohammed Bouazizio, el vendedor ambulante que se quitó la vida como medio de protesta por la precaria situación económica en la que se encontraba; generó en las plataformas virtuales, pequeñas movilizaciones en grupo, que darían lugar, en unas semanas, a unas protestas de impacto internacional realmente inimaginables.
Las movilizaciones acaecidas a primeros de año, (bautizadas como la revolución democrática árabe o primavera árabe)  fruto de la reivindicación on-line de millones de ciudadanos, sorprendieron al mundo. Y es que concluyeron con los líderes de regimenes dictatoriales, hasta entonces, imbatibles. Prescindiendo de la ayuda de partidos políticos de renombre u organizaciones poderosas, se puede concluir a día de hoy, que el proceso llevado a cabo por la ciudadanía de Túnez, Egipto, Argelia, Yemen, Jordania o Líbia, impulsó directamente a la explosión de las revoluciones europeas, presentes a día de hoy en nuestro país.

Lejos de pensar que las redes sociales son únicamente una herramienta para fomentar las relaciones, el papel que han jugado durante toda esta jornada revolucionaria, ha logrado alertar a todos aquellos dirigentes políticos represores, defensores de la corrupción, censura y militarización, hasta el fin de su liderazgo.

No obstante, es bien sabido que el papel de los jóvenes al frente de las manifestaciones, ha sido clave para el mantenimiento de estas. Y es que la diferencia entre estos y sus predecesores incapaces de relizar un alzamiento popular de dimensiones considerables, radica en los estudios básicos y superiores que han logrado adquirir, así como la posibilidad de acceso a Internet (relativamente reciente).

No sólo esenciales para el encabezamiento de las protestas, las redes sociales han cobrado vida a nivel informativo. La publicación de imágenes y vídeos, tomados por los mismos protestantes han sido una ventana al mundo exterior, que ha conseguido abrir debates y planteamientos drásticos, generando un sinfín de reacciones internacionales.

Una imagen vale más que mil palabras

La existente  censura y filtración de la información en las emisiones locales, encendió una llama en los revolucionarios, quiénes comprendieron, que el uso de internet era, por aquél entonces, su seguro de vida. Transmitiendo el espíritu revolucionario a millones de personas en todo el mundo, mediante imágenes absolutamente aterradoras; testimonio de las contínuas agresiones e injustícias sociales, el mensaje de estos, queda resumido en las palabras citadas por Obama el día 1 de febrero de este mismo año:  Defendemos los valores universales, incluidos los derechos del pueblo a la libertad de reunión, la libertad de expresión y la libertad de acceso a la información. Libertades prohibidas, en regiones como  China o Cuba, que pretenden reducir al máximo, las posibilidades de presenciar una propagación de ideales y una comunicación interactiva por parte del pueblo.

Democracia  real, ¡ya!

El poder de convocatoria y denuncia que posee Internet, así como el flujo detonante de las redes telefónicas a través de los dispositivos móviles, lograron encender de nuevo, en Europa, las cenizas de protestas referentes a la corrupción, la crisis económica y la mala gestión de los últimos tiempos.

El mensaje transmitido por los revolucionarios árabes, deja claro que la posibilidad de cambiar las cosas, es extremadamente alta, cuando detrás de unos ideales y argumentos sólidos, se esconde la unión de la población. Y que la convocatoria y organización mediante el uso de las redes, logra clamar el final de dictaduras e injusticias sociales.

Las manifestaciones españolas producidas el 15 de mayo, acapararon la atención y la respuesta, de una sociedad harta de reformas antisociales. Invitando a una  jornada de reflexión contínua, el movimiento antipartidista  de indignados, pretende socializar y compartir una toma de conciencia y reivindicación, esencial para profundizar en la exigencia de la democratización real del gobierno.

Antecedentes como la protesta juvenil del 30 de marzo, encauzada por el Sindicato de Estudiantes, así como la marcha en contra de la crisis inmobiliaria llevada a cabo el 7 de abril; el movimiento No lo votes impulsado por internautas españoles en respuesta a la Ley Sinde, o la Revolución Griega de 2008; nunca hubiesen sido el precedente de semejante movimiento, sin el incondicional soporte de las plataformas virtuales.

Tal vez sería exagerado atribuir el mérito de unas gigantescas revoluciones históricas a Internet, pero no cabe duda de que la movilidad y la inmediatez que proporciona, han logrado atribuir el poder que mantiene viva la esperanza de presenciar un cambio de rumbo, a todos aquellos que nunca dejaron de creer en él .

 

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