Máquinas Virtuales – Crear un entorno de testeo

Una de las tecnologías que están creciendo más son los entornos virtuales. Aunque hoy en día muchos defensores del software libre critiquen a VMware, hay que reconocerles que fueron los primeros, y que sin lugar a dudas siguen siendo los que ofrecen mayores posibilidades y funciones, principalmente a nivel corporativo.

Pero hablemos de los beneficios para nuestra PC. Hoy en día hay varias alternativas. De los pagos, el más conocido es VMware Workstation, y luego quizás Virtual PC, de Microsoft.

Cuántas veces ocurre que instalamos un software de dudosa certificación y se nos infecta la computadora con algún virus. También nos puede suceder cuando entramos a un sitio poco fiable para descargar algo, o cuando testeamos software o juegos.

Para reducir el riesgo de que nuestra computadora quede hecha un desastre y tengamos que formatear y reinstalar todo, podemos crear un entorno de prueba aislado dentro del sistema operativo. Esto se consigue instalando una máquina virtual. Esa máquina virtual puede estar corriendo el SO que queramos. Por ejemplo, dentro de una computadora con Windows podemos instalar una máquina virtual que corra Linux. El objetivo de esto, además del beneficio académico o profesional que puede tener usar más de un sistema operativo, es que disponemos de un entorno de prueba aislado en el cual hacer locuras minimizando el riesgo de que nuestro sistema operativo principal sea afectado.

El inconveniente principal es que, al tener dos sistemas operativos ejecutándose a la vez (uno dentro del otro), los recursos físicos de nuestra computadora han de ser compartidos entre ambos (la máquina física y la virtual que corre dentro de la física). Por eso es mejor contar principalmente con bastante memoria RAM.

Esto es muy sencillo para quien ya sabe instalar y configurar un sistema operativo. Una vez que hemos terminado de instalar el programa (por ej: VMware Workstation), lo ejecutamos y podremos ver que todo es simple y bien intuitivo. Tenemos una opción que dice “Crear Máquina Virtual”. Una vez que cliqueamos ahí, debemos asignarle los recursos virtuales a la nueva máquina. Por ejemplo, si nuestra máquina física tiene 2 procesadores, 4 Gb de RAM y 100 Gb de espacio de disco libre, podemos asignarle a la virtual 1 procesador, 2 Gb de RAM y 50 Gb de disco. Luego iniciaremos la MV y haremos que butee o arranque de nuestro CD-ROM físico, para así comenzar con la instalación (para eso debemos haber insertado el CD del Sistema Operativo en la bandeja). Lo demás es lo de siempre, y quien ya sepa configurar la conexión de Internet en un computador, no tendrá mayores problemas en hacerlo en la máquina virtual recién creada.

La MV sólo funcionará cuando la iniciemos. Para eso debemos abrir el programa de VMware y cliquear “Iniciar VM” (VM = Virtual Machine). Cuando no la necesitemos más, podremos cerrarla y así recuperar todos los recursos físicos de nuestro computador.

En tiempos en que estuve un poco más paranoico con las descargas de Internet, he dejado los programas tipo bit-torrent bajando películas, música y demás desde una máquina virtual durante la noche entera o durante días. En el peor de los casos, si nos entra un virus, borramos la máquina virtual del mismo modo que si se tratase de un archivo cualquiera. Pues en última instancia, la MV no es más que eso: un archivo binario asociado al programa VMware Workstation. Ésta una forma de tener un ordenador a prueba de balas para hacer lo que queramos.

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